De 15

Acabo de despedirte, Floppy, subida al auto para acompañar a tus primas y abuela que parten de regreso. Pusiste la canción con la que anoche entraste, temblorosa y emocionada, a tu gran, esperada, soñada y temida fiesta de 15 años, agarrada de mi brazo. Me estrujó el alma volver a escucharla recién, recreando el de anoche, uno de los momentos más intensos de toda mi vida...

Hoy es domingo, es la siesta. Empiezo a escribir horas después de haber dejado atrás una noche que soñamos juntos, que imaginamos, que deseamos tanto, que hoy me deja una sensación de vacío y de tristeza que ya haya ocurrido. Cuando pasen los años casi no recordarás la media hora que pasamos en el auto (prestado por la agencia que demoró en entregar el nuestro), con nervios casi insoportables, con sonrisas y palabras ansiosas, esperando el momento de la entrada que te causaba terror...

Temíamos los dos que algo saliera mal, que la convocatoria fuera decepcionante, que hubiese un paisaje triste de varias sillas vacías...¡pero fue todo tan perfecto...!

Ahí estaban...más de sesenta chicos y chicas, amigos, primas, compañeros, todos reunidos, porque te quieren. Porque además de divertirse, querían demostrate que para todos ellos sos una persona importante. Te vi nerviosa, y feliz. Deslumbrada de tanto afecto. Traté de captar con mi cámara amateur cada momento de TU noche, con mi mano temblando y mi corazón agitado.

 

Detrás de ese lente, quedaron nunca sabrás cuántos momentos de angustia, de nervios, de desazón y de esperanza, que compartí con tu mamá armando de a poquito, paso a paso, el castillo de esa noche que debía ser única e inolvidable. Sabiendo que faltarían cosas, pero empeñándonos en que sobrara amor, frescura, diversión.

Mientras te escribo esto, hija querida, me brotan las lágrimas como muchas veces me ha pasado cuando repaso en soledad tantas cosas que pugno por conseguir para que estés bien. Para que seas feliz, aún con el vacío que muchas veces me deja el darme cuenta que -otra vez- no advertiste cuánto puse, cuánto pusimos en empeño para que lo disfrutes, para que lo vivas.

 

Anoche te sentí mi princesa. Te miré con tanto orgullo, con tanto amor...fui tan profundamente feliz por verte feliz!. Tu mamá y yo nos sentimos tu sombra, tus ángeles de la guarda cuidando cada detalle para que todo sea perfecto, hasta el último instante de esa noche maravillosa...

 

Me estrujó el alma verte abrazada a tus amigas de la más tierna infancia, convertidas en mujeres como vos. Las miraba juntas y las recordaba, como si fuese ayer, dormidas en la cama grande luego de jugar como nenas al regreso del jardín o de la primaria. Ser un poco el papá de todas ellas, que siguen devolviendo esos recuerdos maravillosos con cada beso que me dan al saludarme, es un tesoro que guardaré para siempre.

 

Flor, descalza, nerviosa, feliz sosteniendo el ruedo de tu bello vestido rosa y amarillo, yendo y viniendo entre tanta gente que te quiere, saltando al compás de la música y en medio de las luces...soy yo quien quiere agradecerte por haberme hecho tan feliz, por esa noche y cada día de tu vida. Te amo tan profundamente que no hay forma que lo imagines, princesita...

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Añadir un Comentario:



Inserta aquí el código de verificación que ves en la imagen.

Acerca de alviflor

Cuitas para alguna vez

Archivo

Suscríbete

RSS | Atom

Contacto

Contactar

Albergado en:blogdiario.com

Noticias: Noticias

Un servicio de HispaVista